SOLICITE SU ESPACIO

[961]1472310


Socializa
con nostros
Miércoles 20 de Noviembre de 2019
Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.partly-cloudy-day16 °C
SECCIONES
Chiapas de Tradiciones
Agro info
Agro notas
Agro negocios
Agro eventos
Agro Turismo
Ambiental
Agro Bovinos
Agro Tecno
Agro mujer
Agro Entretenimiento
Negocios
Noticias
Política
Turismo
Agricultura
Tecnología
Ganadería
Eventos
Mujer
Niños
AGRICULTURA

Política

CAMPEANDO POR MAURICIO LASTRA


EL CAMBIO CLIMÁTICO Y LOS ECOLOGISTAS

“La cultura ecológica no se puede reducir a una serie de respuestas urgentes y parciales a los problemas que van apareciendo en torno a la degradación del ambiente, al agotamiento de las reservas naturales y a la contaminación. Debería ser una mirada distinta, un pensamiento, una política, un programa educativo, un estilo de vida y una espiritualidad que conformen una resistencia ante el avance del paradigma tecnocrático.

De otro modo, aun las mejores iniciativas ecologistas pueden terminar encerradas en la misma lógica globalizada. Buscar solo un remedio técnico a cada problema ambiental que surja, es aislar cosas que en la realidad están entrelazadas y esconder los verdaderos y más profundos problemas del sistema mundial.

Entonces no podemos pensar que los proyectos políticos o la fuerza de la ley serán suficientes para evitar los comportamientos que afectan al ambiente, porque, cuando es la cultura la que se corrompe y ya no se reconoce alguna verdad objetiva o unos principios universalmente válidos, las leyes solo se entenderán como imposiciones arbitrarias y como obstáculos a evitar.

De unos años para acá se ha puesto de moda el ecologismo, decir que eres ecologista pretende situar a alguien por encima de los demás; con derecho a criticar (sin conocimientos), confundir con razonamientos y postulados erróneos y a descalificar el trabajo de casi todos.

Hasta el día de hoy no conozco a persona alguna que se auto-otorgue el título, ocupación o profesión de ecologista, y que lo sea (tal vez porque no he estado en Groenlandia, Eritrea ni en el Himalaya); a los que sí me he encontrado es a un sinnúmero de vividores, farsantes, esnobistas e irresponsables que han lucrado con un noble propósito que a mi juicio está equivocado, “detener el cambio climático”, así de petulante y pretensiosa es su supuesta causa.

Lamento comentarles sin afán de aguarles la fiesta y quitarles el negocio, que cambios climáticos ha habido y habrá hasta que este globo llamado Tierra exista; por ellos hemos tenido diversos periodos llamados eras geológicas, que son la causa que hoy habitemos este planeta y tenga las características que conocemos; así, hemos pasado de periodos glaciales y deshielos, a grandes inundaciones y lapsos de mucho calor, no de ahora como quieren hacernos creer, sino desde hace miles y millones de año. La tierra no tenía esta forma, la adquirió hace unos 10 mil años gracias a un deshielo, en algún momento los mares ocuparon zonas que hoy son otra cosa y seguro que dentro de miles de años muchas cosas y situaciones cambiarán con o sin la ayuda o intervención del hombre.

Pretender detener el cambio climático sería como pensar que si caminamos en sentido opuesto a la rotación de la tierra podríamos detener el tiempo o a intentar poner topes en el universo para tratar de parar a nuestro planeta y así aprovechar mejor el tiempo o convertirnos en seres inmortales.

Según Yuval Noah Harari en su libro Homo Deus, las extinciones de grandes animales se dieron hace decenas de miles de años antes que se plantara el primer campo de trigo, modelarán la primera herramienta de metal, escribieran el primer texto o acuñaran la primera moneda.

Si estos cambios climáticos aparejados de extinción y aparición de nuevas especies (incluida la aparición y dominancia de los Sapiens), no hubieran ocurrido, hoy estaríamos poblados de simpáticos y temibles especímenes que quién sabe si nos permitieran vivir como lo hacemos.

La extinción de los dinosaurios y otras especies no se debió a los gases de efecto invernadero que le atribuyen a los bovinos, ni a los efectos adversos de siembra de palma africana, mucho menos al uso de fertilizantes nitrogenados; tampoco por quemar combustibles fósiles, ni por la energía nuclear, pues nada de eso existía cuando sucedieron esos y otros millones de cambios; es más, muchos de estos cambios sucedieron antes de la aparición de nuestra especie.

Si bien es cierto que en algunas actividades se nos ha pasado la mano como civilización, también es cierto que pretender detener el origen de nuestra existencia (continuos cambios y evoluciones), me parece demasiado pretensioso e inalcanzable; definitivamente hay que hacer ajustes a nuestras maneras de vivir y de interactuar con la naturaleza para lograr armonizar con ella, haciendo un uso razonado de sus recursos para beneficio de la humanidad; pero hasta ahí; no nos alcanzan para más, los conocimientos, los recursos ni las buenas intenciones para detener este proceso continuo de cambios y evoluciones que conocemos como vida terrestre; la estridencia y el catastrofismo no creo que nos ayuden mucho.

Sí conozco en México a personas y organizaciones que están haciendo loables esfuerzos por armonizar mejor la producción de alimentos con la vida silvestre, me permitiré mencionar a algunas (desde luego no son todas); y así, tenemos a la Red Sivopastoril que comanda Martha Xóchitl Flores, desde Michoacán; a los ganaderos diversificados de Triny Benavides en el norte; a los promotores del Pastoreo Racional, entre ellos Daniel Suárez y su equipo; a la gente de la Sierra Gorda de Querétaro, liderados por la Sra. Corzo; también conozco el trabajo de Goyo Cabrera desde Yucatán, con el Pastoreo de Precisión y buenas prácticas productivas; a muchas Fundaciones Produce con trabajos muy comprometidos en diversos cultivos y actividades agroalimentarias; reconozco los esfuerzos de Humberto Moro y su propuesta de cosecha de agua; me consta el trabajo responsable y comprometido de Mauricio Mora con su Agricultura Verde y procesos de reciclaje; también el de Chelo González y Alfonso Berttolini con su producción responsable de leche en pastoreo; y a muchos patronatos y grupos de productores preocupados, ocupados y comprometidos con la producción de alimentos en forma racional y en armonía con la naturaleza; pero ninguno de estos se auto proclaman como ecologistas, simplemente hacen su trabajo y dan resultados; no confrontan, no descalifican ni confunden a la población.

Por otro lado tenemos a personajes vividores y oportunistas como Al Gore (ex vicepresidente de Estados Unidos) quien asevera sesudamente que si no detenemos el cambio climático (¡vaya pretensión!), el mundo va a cambiar (por decir eso cobra un millón de dólares); lo que me recordó a otro personaje pero este de mi zona, Don Walo, ya finado, quien decía entre otras cosas: ¿verdad que si está lloviendo y salgo al campo me mojo?; y he tenido la oportunidad de ver a una científica tratando de explicar con utensilios de cocina el efecto pernicioso de las vacas en el incremento de gases de efecto invernadero (lo cual es falso, pero muy taquillero decirlo); además de escuchar a agrónomos pseudo-ecologistas decir qué tal o cuál árbol es malo porque saca agua del subsuelo (función conferida por la naturaleza, no por el hombre); y a profesionales de empresas certificadoras de cultivos (con nombre en inglés para que impacte) decir que es preferible el uso del tractor y de fertilizantes nitrogenados a emplear animales bovinos para que cosechen las especies invasoras de una plantación y depongan sus heces que sirven como abono; y también decir con la misma argumentación falsa (los bovinos emiten gases de efecto invernadero) que es mejor sacar las cosechas con un tractor que con animales de tiro.

bién tuve la mala fortuna de escuchar al propietario de una empresa que vende pastelitos que engordan y enferman a la población (enfundado en un traje de ecologista ramplón) dando un decálogo de por qué no consumir carne de bovino, olvidando que sus vehículos, fábricas y desechos contaminan en forma insultante; amén de los problemas de salud como obesidad y diabetes (entre otros), que matan a más personas que la hambruna o la guerra y merman la economía de los más pobres por el gasto hormiga de sus recursos para comprar productos poco saludables y por los costosos tratamientos para intentar contrarrestar los efectos de las citadas enfermedades; ¡que cinismo!, diría un tío.

A todo lo anterior hay que agregar a los Aluxes cuidando a la madre tierra y a los promotores de la ecología contemplativa, que consiste en sentarse a contemplar la naturaleza, verla crecer y reproducirse, pero sin derecho a utilizarla, aunque te mueras de hambre.

Pero la joya de la corona la obtuvimos de quien aseveró que el uso de aerogeneradores que producen energía renovable y limpia, ocasiona la pérdida de aire para las comunidades aledañas.

No cabe duda que, como decía una dama ya finada de mi pueblo: “de que se ponen a comer a mierda, hasta que se la acaban”.

 



Nombre: Mauricio Lastra
Ocupación: Ingeniero Ambiental

NUESTROS ANUNCIANTES