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Miércoles 21 de Octubre de 2020
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CAMPEANDO


Han soportado todo tipo de embates, embus- tes, vejaciones y difamaciones; son mal valo- radas por algunos, despreciadas y perseguidas por otros; no pueden defenderse en los medios de comunicación ni pagar a organizaciones pseudo-defensoras del planeta, para que no las ataquen y hablen bien de ellas; quienes tienen la obligación de defenderlas, porque viven de ellas, prefieren callar, aduciendo que con su silencio la gente va a olvidar el tema. 

Son seres vivos, vertebrados, ungulados, artiodáctilos, herbívoros y rumiantes; es decir, que tienen dedos (al menos dos, útiles) por lo cual no compactan lo que pisan, al contrario; pueden caminar largas distancias para conseguir agua y alimento que almacenan por varios días en su rumen; consumen lo que otros mamíferos no hacen (pastos) y lo transforman en carne, leche, cuero y muchos otros subproductos como estiércol o contenido ruminal, huesos, cartílagos, sangre, pezuñas y cuernos que se utilizan entre otras cosas, para producir botones.

 

Son máquinas que producen alimentos a partir de forrajes toscos que solamente los rumiantes pueden digerir; además, no utilizan combustibles fósiles, sino que se autoa- bastecen y son autopropulsados; fertilizan gratis y eficientemente los campos donde pastan y si se les utiliza como animales de tiro o transporte, son excelentes vehículos todo terreno, no contaminan y son de bajo mantenimiento; además, embellecen el paisaje y son excelentes compañeras en la soledad del campo. 

Curiosamente las atacan porque en su metabolismo (proceso 100% natural, sin con- servadores ni aditivos) producen metano y bióxido de carbono, que casualmente necesi- tan sus compañeros de vida: las bacterias, los hongos y los protozoarios, que los utilizan entre otros procesos, para la realización de la fotosíntesis, proceso por el cual, mediante el reciclaje (no confundir con la contaminación) se vuelven a producir los pastos y las hojas que comerán nuevamente para iniciar otro ciclo, pura vida dirían los ticos.  

Si se van al matadero aparte de los productos ya mencionados, se obtiene extracto de bilis para uso medicinal en humanos; si desafortunadamente (y no deseable) se en- cuentra un feto, se puede producir suero fe- tal que sirve para elaborar medios de cultivo para procesos de reproducción asistida; el contenido ruminal se utiliza para la produc- ción de compostas; y si mueren en el campo(su hábitat natural, no los corrales de engorda  ni los establos cerrados) sus despojos son 100% naturales y reciclados por la naturaleza. 

Algunos ganaderos de avanzada utilizan a sus vacas para fertilizar otros cultivos; hoy pomposamente a eso se le llama: agricultura circular; lo cual es más eficiente y barato que obtener el estiércol y luego procesarlo, utilizan- do energía externa, mano de obra y productos químicos extraños, este último proceso es el que recomiendan los ecologistas de banqueta, pues dicen que las vacas al introducirse en una plantación, emiten gases de efecto invernadero; por lo cual, estos “científicos” recomiendan el proceso artificial para producir biofertilizantes “naturales”, utilizando posteriormente un trac- tor para esparcirlos, pura naturaleza. 

Recientemente en varios videos que circulan en las redes sociales se manifiestan datos e in- formación relacionada con el cambio climático y la participación de las vacas en este; comen- zaré por analizar uno que muestra datos del Ministerio de Transición Ecológica de España, en el cual dan cuenta del inventario nacional de gases de efecto invernadero en el año 2018 en ese país; y en resumen, dice que el trasporte fue el responsable del 27% de estos, la industria del 19%, los combustibles aportaron el 9%, la producción industrial el 8%, la gestión de resi- duos el 4% y el ganado vacuno el 3.5%; y por debajo, con valores cercanos al 1% cada una, la producción de aves y cerdos. 

Señala el mismo documento, que un viaje sencillo en avión (de una persona) de Madrid a Málaga, produce una huella de carbono supe- rior a la que produce comer carne, esa misma persona, pero en un año; por lo tanto, quienes promueven el no consumo de carne para evitar no sé qué tantas catástrofes, deberían promover mejor el no uso del avión, entre otras cosas. 

Señala también el mismo documento que la ganadería genera retención de agua, fertili- zación natural y genera una captación impor- tante de carbono; aparte que viven en y de ella alrededor de mil millones de personas en todo el mundo. 

En otro documento, no menos importante y muy revelador, el presidente Vladimir Putinde Rusia, señala (como lo hemos hecho en este espacio en reiteradas ocasiones) que el cambio climático y el ahora novedoso “entibiamiento global”, son algo inherente a la tierra, que esta estuvo prácticamente cubierta de hielo y que las catástrofes climáticas siempre han existi- do; pero en la actualidad hay un movimiento mundial que quiere infundirnos miedo para así tenernos controlados y vendernos recetas para solucionar algo que no tiene la solución que esperan; ya que estos cambios son naturales, irreversibles e imparables. 

Por último, Putin dice que no es cierto que haya sobrepoblación mundial, que están sobre- pobladas las grandes ciudades, no así las zonas rurales y que la producción mundial de alimen- tos alcanza para mantener una población 7 ve- ces mayor a la actual; a mi juicio, el problema radica en el acaparamiento, la mala distribución y la especulación, aparte de las pérdidas por mala cosecha, almacenaje y transporte. 

Así que, resumiendo, podemos concluir que esos animales indefensos, productores de alimentos y bienestar, no son los responsables de los males que les atribuyen. 

La próxima vez que vea una invitación a no comer carne para salvar al planeta, simplemen- te reflexione: ¿serán estos seres los responsa- bles de todo lo que les achacan?; ¿o serán los automóviles, aviones, barcos, fábricas, celula- res, computadoras, aerosoles, aires acondicio- nados, el uso de combustibles fósiles, la energía nuclear, la contaminación e irresponsabilidad humana, etcétera, etcétera?

 Como dice la sabiduría popular: busquen a otro pendejo y a otro perro con ese hueso.



Nombre: Mauricio Lastra
Ocupación: Ingeniero Ambiental

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