Factores a considerar en la vacunación de ganado


Se ha reconocido durante siglos de que los individuos que se recuperaban de ciertas enfermedades infectocontagiosas, difícilmente volvían a tener una recurrencia hacia este estado patológico específico. Esto conllevó al hombre a la búsqueda de qué factores y mecanismos estaban involucrados en dicho fenómeno de Resistencia hacia las enfermedades.

Hoy, se sabe que es resultado de un conjunto de procesos naturales (resistencia inespecífica=barreras natas) y adquiridos (resistencia específica=inmunidad) inducida por células propias alteradas del individuo (tumores, célula infectada, entre otros) por un agente extraño denominado antígeno (toda sustancia que puede inducir una respuesta inmune), que son células ajenas como los agentes parasíticos: parásitos (insectos, helmintos, protozoos), hongos, bacterias, virus, viroides y a cualquier sustancia químicamente extraña al animal y sistemas de reconocimiento como el Sistema Principal de Histocompatibilidad (Prescott et al., 1999).

El antígeno posee carácter de extraño (exogenicidad), químicamente complejo, presentar grupos químicos que le confieran cierta rigidez estructural, con peso molecular elevado y poder ser metabolizados por células especializadas. Todo esto nos lleva a que se desarrolle una Respuesta Inmune, la cual se define como un conjunto de procesos celulares (glóbulos blancos: neutrófilos, basófilos, eosinófilo, linfocitos T y B, monocitos) y humorales (inmunoglobulinas / anticuerpos, monocinas, linfocinas, proteínas del sistema complemento y otras citocinas) de un individuo que reaccionan ante un agente parasítico extraño evitando el proceso de Infección con inmunoestimulación (Inmunoterapia), y con esto evitan la implantación del agente infeccioso, colonización, invasión y multiplicación, modificando, interfiriendo, inactivando, neutralizando y destruyendo al antígeno para desarrollar un estado Inmunitario, que evita el desarrollo de una enfermedad porque neutraliza o destruye virus infecciosos (Montaraz, 1993; Güiris, 2017).

La buena inmunización también depende de un sinnúmero de factores inherentes al animal y a las características fisicoquímicas y biológicas de un inmunógeno

Factores generales

La inmunización (vacunación) conlleva el propósito de proveer de inmunidad eficiente a un individuo carente y necesitado de tal protección ante una o múltiples agresiones microbianas. El conocimiento de los factores involucrados en las defensas contra las enfermedades infecciosas, nos permite situar, en la mayoría de los casos, la carencia o la necesidad específica de los factores protectores frente a los microbios patógenos.

En el manejo de animales es recomendable lo siguiente para que ocurra una buena inmunización o vacunación:

• Dar una buena alimentación con valores nutricionales de proteínas digestibles. Desafortunadamente te ofrecen proteínas en concentrados que no son digestibles y por lo tanto no se producen células ni se secretan de esta más de 200 citosinas.

• El alimento no debe tener hongos y sus secreciones micotoxinas. Esta última se forma en almacenamiento por más de 15 días de almidones o residuos de maíz o sorgo (residuos de granos de industrias, residuos o alimentos caducados que se destinan como consumo humano y se reprocesan para consumo animal). Estas micotoxinas se producen en granos enteros con más de tres años de almacenamiento o en granos de reciente cosecha que son quebrados y preservados en costales por 15-20 días y meses.

• Los metales pesados (arsénico, plomo, mercurio) producen inmunosupresión con bajos o nulos efectos de inmunización (vacunación), y tumores (benignos o malignos) (Güiris, 2017).

• Agentes bacterianos también producen tumores (benignos y malig- nos) (Güiris, 2017).

• Biocidas (matan seres vivos), como desinfectantes, herbicidas, ixodicidas (garrapaticidas), insecticidas (antipulgas, antipiojos). También producen inmunosupresión con bajos o nulos efectos de inmunización (vacunación), afectan severamente al hígado produciendo graso, riñones con insuficiencia renal, tumores (benignos y malignos) (Güiris, 2017).

Factores inherentes al animal.

La buena inmunización también depende de un sinnúmero de factores inherentes al animal y a las características fisicoquímicas y biológicas de un inmunógeno así como a su manejo.

• Especie animal.
En cuanto a Bóvidos (Bos primigenius taurus, Bos primigenius indicus) es importante aplicar vacunas de Neospora canis, para prevenir la Neosporosis de bóvidos con abortos (Güiris, 2017).

• Sexo.
En el caso de hembras primerizas (vacunadas), con pobre desarrollo mamario y escaso interés por la cría, en gestaciones múltiples, en condiciones de hacinamiento, en partos distócicos y en enfermedades del puerperio (mastitis, metritis, hipocalcemia y traumatismos), es previsible un calostrado insuficiente o nulo de anticuerpos que generan inmunidad pasiva de cero, un mes, tres meses. La mayoría de los calostros no transfiere inmunidad porque la vaca recibe una dieta baja en proteínas o una vacuna con nula o baja masa antigénica o es pirata.

• Edad.
La edad más adecuada para aplicar una vacuna, es por lo general cuando el sistema inmune del individuo es relativamente maduro, es decir, cuando pueda responder en forma eficiente a un estímulo antigénico. Por lo general no existen restricciones para vacunar animales de más de tres meses de edad, momento en que estos ya han perdido la mayoría de los anticuerpos maternos.

• Estado fisiológico.
En los pequeños rumiantes al igual que la vaca (bóvidos), caballo (équidos) y cerdos (suidos) la cría nace agammaglobulinémica y depende de las inmunoglobulinas aportadas por el calostro para su sobrevivencia en las primeras semanas de vida. Si la cantidad de calostro ingerido es insuficiente, se toma tardíamente o no contiene anticuerpos específicos, son de esperar pérdidas importantes por muertes o por costo de los tratamientos en las crías, particularmente por cuadros de diarrea, neumonías y septicemias. La inmunidad calostral puede ser incrementada en forma específica mediante la vacunación o revacunación de las hembras gestantes un mes antes de la fecha prevista de parto.

• Idiosincrasia de individuo.
La respuesta inmune nunca confiere protección absoluta y nunca es igual en todos los individuos de una población vacunada, quedando siempre una pequeña proporción de animales que responden débilmente a la vacunación y que por lo tanto son susceptibles a padecer la enfermedad.

Autor: Doctor en Microbiología y Zoología, en Parasitología y Protozoología Darío Marcelino Güiris Andrade

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