CAMPEANDO: HAY QUE ECHARLE LA MANO AL PRESIDENTE


Desde la firma del TLC, que dicho sea de paso, Trump eliminó porque según él, les era perjudi- cial, muchos de los que hoy están en el gobierno siempre se opusieron a dicho tratado; hoy, para- dójicamente, defienden el T-MEC que es menos favorable para México. Ponen como logro de este gobierno su firma, decirles incongruentes es un piropo; creen que con proclamas huecas como las de “sin maíz no hay país”, “soberanía alimenta- ria” y “producción de traspatio”, se puede mante- ner la gran producción agroalimentaria que hemos logrado los productores del campo, a pesar de todos los pesares y obstáculos que constantemen- te nos ponen.

Antes de eso, éramos un país que dependía casi exclusivamente de las exportaciones petroleras y la producción agropecuaria no impactaba en el PIB (por muy época de oro que se dice que existió), no éramos un país exportador de alimentos y genera- dor de divisas por este concepto. Por ejemplo, en la ganadería bovina, en 1998, se importaba mucha carne (alrededor de 370 mil toneladas al año) y no se exportaba, solamente los mismos becerros que en promedio se han exportado en los últimos treinta años (un millón); hoy somos uno de los 6 países que más comercializan carne en el mundo (no confundir producción con co- mercialización), a pesar de ser esta actividad una de las menos favorecidas por el extinto TLC y de recibir pocos apoyos y estímulos por parte de diferentes gobiernos; afortuna- damente esto cambió y ahora exportamos más carne de la que importamos, además del mismo millón de becerros; esto gracias al trabajo arduo, continuo, comprometido, apasionado, mal remunerado y pocas veces reconocido, de los ganaderos, sobre todo de los que producen becerros, que es el origen de esta cadena.

¿Quién va a producir los alimentos?

Estos difícilmente podrán ser proveídos por los programas sociales de reparto de dádivas, se requiere mantener la agricultura comercial de alto rendimiento, desde lue- go que se pueden modificar y mejorar los mecanismos (sustituyendo en la medida de lo posible a los fertilizantes nitrogenados por fertilizantes naturales; se deben emplear prácticas como la labranza de conservación en lugar de tanto movimiento del suelo y es posible disminuir el uso de agroquímicos, incorporando prácticas agronómicas innova doras, que ya existen), para hacer una producción agroalimentaria más racional y en armonía con la naturaleza; no se puede acabar por caprichos, rencores, venganzas, desconocimiento e ineptitud, con la producción industrial y de alto rendimiento de alimentos; la creciente población urbana que ronda al 80%, tiene que ser abastecida por los productores comerciales, los productores de auto consumo, son eso y por lo tanto no tienen los elementos suficientes para producir la creciente demanda de alimentos en las ciudades; algunos desinformados (por no decir malas palabras y que mi mamá me haga algunos señalamientos correc- tivos), piensan que esto es posible, producto de una formación ideológica y no técnica, mucho menos productiva, que por muchos años prevale- ció en las escuelas públicas.

Ahora que somos importantes en la producción de alimentos en el mundo (estamos en el lugar doce; gramos más, gramos menos) que genera riqueza en las comunidades y arraigo de los pro- ductores, se pretende desmantelar el campo, no lo están viendo muchos y lo niegan los defensores de lo indefendible; sin embargo, los actos, las de- cisiones y las políticas (si es que las hay), llevan a pensar que esto pueda suceder; muchos en el gabinete quieren que seamos productores de sub- sistencia y que solamente produzcamos maíces criollos, lo demás no es importante para ellos .

No sé si sea una falta de sensibilidad del presi- dente, falta de información o lo que es peor, una acción deliberada para lograr no sé qué; el sub- secretario de Sader, Víctor Suárez, dice que hay que acabar con la agricultura industrial y de alto rendimiento; Villalobos, el secretario, no aparece y con su silencio e inacción, le está haciendo gran daño a la producción de alimentos en el país, y el caldo gordo a quienes señalan a la producción agroalimentaria como la fuente de contaminación más grande del planeta; lo conozco y no me ex- plico su proceder, porque conocimientos y capaci- dad, me consta que los tiene.

Ya se ha anunciado el retiro, por no decir robo, de los recursos que existen de los fideicomisos que tienen que ver con la producción de alimentos (Fira, Focir, Financiera Rural, por citar algunos); de igual manera, en el pre- supuesto de egresos 2021, prácticamente desaparecen todos los programas de apoyo y fortalecimiento a las cadenas producti- vas; algunos como los de sanidad se ven muy disminuidos, ya que no consideran a esta como un activo muy importante, algo que se ha logrado con muchos esfuerzos de productores, funcionarios y profesionistas, lo que ha permitido acceder a prácticamen- te todos los mercados mundiales, por el reconocimiento que tiene nuestro país en esta importante materia; sin embargo, lo que no entienden algunos funcionarios, es que para mantener ese estatus y ese reco- nocimiento, no solo hay que sostener la inversión (no es gasto) en ese rubro, sino incrementarla por los continuos y nuevos retos sanitarios.

Hicieron renunciar al subsecretario de agricultura de la Sader y desaparecieron esa subsecretaria, según que por falta de presupuesto, siendo la más importante de esa secretaría; en los estados ya no hay dele- gaciones de la Sader; da entre coraje y tristeza ver dependencias estatales y federales que antes hacían labores de y para el campo, prácticamente desmanteladas, con personal que no sabe qué va a pasar, con bajísimos sueldos, sin viáticos y lo que es peor, desmotivados y en el mejor de los casos, esperando una liquidación medianamente justa.

En el sector pecuario veo demasiada prudencia y timidez de sus dirigentes, no sé si por querer quedar bien con el presidente y obtener su bendi- ción para obtener cargos en las próximas eleccio- nes, o si habrá otras razones.

Por todo lo anterior, es necesario e imposter- gable contar con un congreso más equilibrado y tener diputados que defiendan la producción de alimentos, no solamente con videos para sus seguidores, sino con argumentos en su quehacer, que convenzan a otros diputados de la importan- cia del campo; no se está dando adecuadamente la batalla en el congreso, por un lado por falta de representantes del sector y por el otro, la falta de argumentos y propuestas que hagan re- flexionar a los detractores de la producción de alimentos y a ver si “en un de repente”, hasta al presidente hacen entrar en razón y pone orden.

El presidente escucha a pocos, en el caso de la producción de alimentos, a los que le hablan al oído, hasta les hace caso (raro en él); pero estos tienen una visión muy estre- cha y equivocada del campo, con argumen- tos trasnochados, obsoletos y románticos; con prejuicios infundados, con un nacio- nalismo ramplón, muchos resentimientos sociales y un rencor exacerbado en contra de los que trabajan y son exitosos.

Hay que ayudar al presidente, primero dotándolo de información verdadera, luego haciéndole ver la importancia de la produc- ción de alimentos (no solo de subsistencia), motivarlo para que siga impulsando el desarrollo de todo el campo, haciéndole ver la importancia de la sanidad, de los fondos para créditos baratos, suficientes y oportu- nos; necesita el presidente hacer suya y tam- bién programa de gobierno, la innovación en la producción; el mundo y la vida son un constante cambio y no podemos aferrarnos a un pasado que simplemente fue anterior.

Dadas las condiciones políticas que se avecinan, sería deseable que los partidos de oposición tuvieran el acierto de querer y lograr unirse, partiendo de un análisis humilde que acepte que por separado poco pueden hacer; (acabo de ver el primer sondeo de intención de voto, para los 300 distritos electorales federales en el 2021, que corro- bora mi dicho); ya habrá tiempo para otras peleas, hoy es tiempo de lograr un contrapeso responsable en la cámara de los diputados, donde el sector agroalimentario debería estar cualitativa y cuantitativamente bien repre- sentado; la carrera está por arrancar , hagan sus apuestas o propuestas… y que ganen los mejores, para poder echarle la mano al presi- dente y superemos esta breve etapa que ojalá sea una pesadilla pasajera…

Autor: Mauricio Lastra

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